La piel de éste lobo,
blanquecina por los años,
se tornará en su día
alfombra para gallos.
Pero yo quiero antes
nombrar a mis almendros
caballeros de tu corte,
dibujando los senderos.
Quiero antes también
plantar en tus labios
el musgo de mi lengua
desafilada por los tientos.
Quiero antes, sí,
amarrarte a mi cola
de seda esponjada,
cual bandera de mi alba.
Antes quiero (y te quiero)
del jardín de tus entrañas
llevarme los jazmines,
los lirios y las esmeraldas.
Que la piel de éste lobo,
blanquecina por los años,
alfombra para los gallos
se tornará sin remedio.
15-04-2002
miércoles, 5 de marzo de 2008
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