El noveno de diciembre
te sacudieron los truenos
y te mecieron mil caricias.
El mundo seguía mundo.
Las lluvias ni amainaron
cuando tu nacías a Mireya.
Estalló mi corazón de golpe
ante un cruce de ojos,
y un grito de madre-niña.
¡Cómo mudo era todo!
Y mi amor agitaba las alas
cuando tu nacías a Mireya.
Tu sonreías, tan poderosa,
masticando vida en tus poros
con nuestras manos en piña.
Yo apretaba por ti los dientes,
y por ti también moriría
Cuando tu nacías a Mireya.
Trepo de largo tus labios
cada vez que me recuerdo
que eres tú la vida mía.
Y el noveno de diciembre
las lluvias ni amainaron
cuando tu nacías a Mireya.
Toufik Diouri ............. Copyright ©
12/12/1996
miércoles, 19 de marzo de 2008
Aida con diez años.
Aida es
musgo caliente
anclado en la piedra;
el beso que no toca
y que abrasa las entrañas;
el ojo de la ternura
viajando la distancia.
Aida es
el cielo seco
formador de tormentas;
la apariencia tímida
de lo mejor de la vida;
un corazón pintado
de azules, verdes y lilas.
Aida es
el pino ocre
que enmarca mi risa;
el esmalte de la uña
que señala mis caminos;
el fuego que supone ser
sencillamente mi hija.
Aida va
derechita a los montes
a buscar hinojos,
romeros y margaritas,
para premiar de olores
la asalmonada piel
de sus tantas muñecas.
Aida busca,
en el cielo, y sonríe,
yo no sé qué cosa;
paloma parda
de ala ancha;
motor ardiente
de perfumes y brisas.
Aida es
mi brazo más ancho
trabajando la piedra;
el pie que me avanza
directo a las colinas;
el espejo en que veo
el paso veloz de mis días.
Toufik Diouri .............. Copyright ©
10-09-2001
musgo caliente
anclado en la piedra;
el beso que no toca
y que abrasa las entrañas;
el ojo de la ternura
viajando la distancia.
Aida es
el cielo seco
formador de tormentas;
la apariencia tímida
de lo mejor de la vida;
un corazón pintado
de azules, verdes y lilas.
Aida es
el pino ocre
que enmarca mi risa;
el esmalte de la uña
que señala mis caminos;
el fuego que supone ser
sencillamente mi hija.
Aida va
derechita a los montes
a buscar hinojos,
romeros y margaritas,
para premiar de olores
la asalmonada piel
de sus tantas muñecas.
Aida busca,
en el cielo, y sonríe,
yo no sé qué cosa;
paloma parda
de ala ancha;
motor ardiente
de perfumes y brisas.
Aida es
mi brazo más ancho
trabajando la piedra;
el pie que me avanza
directo a las colinas;
el espejo en que veo
el paso veloz de mis días.
Toufik Diouri .............. Copyright ©
10-09-2001
lunes, 17 de marzo de 2008
Desde mi estatura de payaso
Desde mi estatura de payaso
le grité al silencio cabreado:
"-¡Cuida a mi amor, del cielo oscuro y raso!
-Cuidaré de tu amor -contestó-,
pero éstas cuatro paredes de cal
azotarán tu madrugada
con el eco de sus suaves abrazos."
Desde mi estatura de payaso
le grité a la soledad cabreado:
"-¡No quiero dormir! ¿he de pensar acaso?
-El pensamiento -me dijo-
no es sino mar acabado
en débil y frustrada orilla,
que impotente orienta su enfado
hacia las gaviotas que andan de paso."
Desde mi estatura de payaso
le grité al amor cabreado:
"-¡No quiero pensar! ¿he de sentir acaso?
-¡Ay del sentimiento aplastado
por la inmunidad del silencio,
pues temprano acabarán atados
sus nidos a las ramas del fracaso."
Desde mi estatura de payaso
grité al vacío cabreado:
"-¡Silencios y soledades,
creadores de lo falso!
Maldecís éste mi lecho
con el lodo hecho pasto
de su ausencia, negra de pecho,
y moradora de mis recuerdos
y lazos.
14-11-1985
le grité al silencio cabreado:
"-¡Cuida a mi amor, del cielo oscuro y raso!
-Cuidaré de tu amor -contestó-,
pero éstas cuatro paredes de cal
azotarán tu madrugada
con el eco de sus suaves abrazos."
Desde mi estatura de payaso
le grité a la soledad cabreado:
"-¡No quiero dormir! ¿he de pensar acaso?
-El pensamiento -me dijo-
no es sino mar acabado
en débil y frustrada orilla,
que impotente orienta su enfado
hacia las gaviotas que andan de paso."
Desde mi estatura de payaso
le grité al amor cabreado:
"-¡No quiero pensar! ¿he de sentir acaso?
-¡Ay del sentimiento aplastado
por la inmunidad del silencio,
pues temprano acabarán atados
sus nidos a las ramas del fracaso."
Desde mi estatura de payaso
grité al vacío cabreado:
"-¡Silencios y soledades,
creadores de lo falso!
Maldecís éste mi lecho
con el lodo hecho pasto
de su ausencia, negra de pecho,
y moradora de mis recuerdos
y lazos.
14-11-1985
domingo, 16 de marzo de 2008
Te vas libre (morir con dignidad)
Fuera de ti eres libre.
Fuera de ti eres bella.
Con la sonrisa serena,
en labios ya arrugados,
te alejas limpia sin mí
llevándote mi corazón
envuelto en un hatillo.
Y te vas sin despedirte
como en ti es costumbre,
levitando por mi memoria
como una nube de rocío
recientemente formada.
Fuiste la sal de mis mares,
el columpio de mis sueños,
la humedad de mi flora,
hasta que la vil guadaña,
brusca hija de la puta
clavó frío en tus venas,
y pánico en las mías.
Te vas libre, y tan bella,
por la senda luminosa,
de mi mano enganchada,
de mi alma desprendida.
08/02/2008
Fuera de ti eres bella.
Con la sonrisa serena,
en labios ya arrugados,
te alejas limpia sin mí
llevándote mi corazón
envuelto en un hatillo.
Y te vas sin despedirte
como en ti es costumbre,
levitando por mi memoria
como una nube de rocío
recientemente formada.
Fuiste la sal de mis mares,
el columpio de mis sueños,
la humedad de mi flora,
hasta que la vil guadaña,
brusca hija de la puta
clavó frío en tus venas,
y pánico en las mías.
Te vas libre, y tan bella,
por la senda luminosa,
de mi mano enganchada,
de mi alma desprendida.
08/02/2008
miércoles, 12 de marzo de 2008
Mi nombre
Mi nombre surgió en las olas
tras la muerte de otro nombre.
Se fraguó entre luces grises
y se armó en blancas tinieblas.
Mi nombre es corcho verde,
almohadilla bajo las fresas.
Vagando recorre los surcos
que a su paso borra la pobreza.
Hoy lo sentí entre tumbas,
tan arropado como perdido,
y al sentir su negro cansancio,
entendí que ya le sonó la hora.
Mi nombre esta ya deshecho
y yo en calma serena sueño
con otro nombre de las olas.
12-01-2008
tras la muerte de otro nombre.
Se fraguó entre luces grises
y se armó en blancas tinieblas.
Mi nombre es corcho verde,
almohadilla bajo las fresas.
Vagando recorre los surcos
que a su paso borra la pobreza.
Hoy lo sentí entre tumbas,
tan arropado como perdido,
y al sentir su negro cansancio,
entendí que ya le sonó la hora.
Mi nombre esta ya deshecho
y yo en calma serena sueño
con otro nombre de las olas.
12-01-2008
martes, 11 de marzo de 2008
Las canas de mi padre
Madre,
¿Qué le ocurre a esa rosa?
"-Marchita anda, hijo mío,
por querer luz de luna
en vez de sol.
Acércate a ella, hijo,
y explícaselo".
Madre,
¿Qué le ocurre a ese clavel?
"-Luchó contra barros, lluvias,
y noches vidriadas;
pero nunca pudo
con el color de tu mirada.
Corre hijo, y sálvalo
de aquella tierra tan cansada".
Lo siento madre,
que tengo prisas.
Mi mujer me espera;
al trabajo llego tarde,
y hasta el perro,
que anda en cadenas,
me trae agobiado de su parte.
"-Entonces ve hijo,
que ya veo que andas tarde.
A fin de cuentas,
esas flores no son más
que las últimas canas
de tu padre".
¿Qué le ocurre a esa rosa?
"-Marchita anda, hijo mío,
por querer luz de luna
en vez de sol.
Acércate a ella, hijo,
y explícaselo".
Madre,
¿Qué le ocurre a ese clavel?
"-Luchó contra barros, lluvias,
y noches vidriadas;
pero nunca pudo
con el color de tu mirada.
Corre hijo, y sálvalo
de aquella tierra tan cansada".
Lo siento madre,
que tengo prisas.
Mi mujer me espera;
al trabajo llego tarde,
y hasta el perro,
que anda en cadenas,
me trae agobiado de su parte.
"-Entonces ve hijo,
que ya veo que andas tarde.
A fin de cuentas,
esas flores no son más
que las últimas canas
de tu padre".
14-02-1983
La poesía
A Miguel Hernandez y Federico garcía Lorca
¡Ay de mí, que a la poesía no entiendo!
Quizás manceba sea, de corazones abrumados;
quizás hospicio sea de plebeyos inadaptados;
pero siempre elegíacas lluvias
de los ojos cayendo.
Rosas plegadas entre nubes marchitas,
despliegan sus pétalos de estrella en luna,
y encienden mi luz,... avivan mi pluma,
¿Pero quien eres tu, que a mi corazón
tanto excitas?
Hoy rezo a tu palabra cabalgadora
de raíces tardías y brotes mezquinos;
de goteras caídas en descalzados caminos.
Palabra que a ojos canta, pero
que a sangre llora.
Entre el amor y el dolor se formó tu ateneo:
antes tálamo de sus colores, hoy frágil y medroso,
por sus frustrados volares sobre tanto foso...
¡Ay de mí por no ver lo que
por mis ojos no veo!
Libre tu alfombra de cual limpio linaje,
vuela, y vuela sola, sobre sombras y grises.
Cruz de los puñales en esqueje,
y las tormentas de sí felices...
¡Tú y el viento,
llevadme en vuestro eterno viaje!
¡Ay de mí que poesía no conozco!
Quizas fuego sea, que a mi lecho aprieta,
y abrasa dulce sus diagonales y rectas.
Quizás mundo sea, luz,
ó de todo un poco.
Pero a buen seguro, una noche llegarás (latente)
Y con tu perfume cantor, esquivando veleidades,
arribarás a mi puerto sucio de lunares.
¡Primada veladura,
correctora de los vivientes!
Entonces serás tú mi celeste bandera.
Te ondearé alta, de mi palabra izada,
y dotaré a las estrellas de nubes grises y rizadas,
cada vez que el llanto asome,
o anuncie era.
Aún soy grano perdido, lejos de tu duna.
Vientos espero que aviven mi lento viaje
hacia tu florido pecho, tu vibrátil paraje.
Lejos del mar,
mecerme quiero en tu cuna.
Sálvame diosa de no tenerte coronada.
Por tu fuerza ando tan loco y errante, que
resucitador me quisiera de tu hijo de Alicante,
y eternos labios me sueño
del Federico de Granada.
02-05-1992
¡Ay de mí, que a la poesía no entiendo!
Quizás manceba sea, de corazones abrumados;
quizás hospicio sea de plebeyos inadaptados;
pero siempre elegíacas lluvias
de los ojos cayendo.
Rosas plegadas entre nubes marchitas,
despliegan sus pétalos de estrella en luna,
y encienden mi luz,... avivan mi pluma,
¿Pero quien eres tu, que a mi corazón
tanto excitas?
Hoy rezo a tu palabra cabalgadora
de raíces tardías y brotes mezquinos;
de goteras caídas en descalzados caminos.
Palabra que a ojos canta, pero
que a sangre llora.
Entre el amor y el dolor se formó tu ateneo:
antes tálamo de sus colores, hoy frágil y medroso,
por sus frustrados volares sobre tanto foso...
¡Ay de mí por no ver lo que
por mis ojos no veo!
Libre tu alfombra de cual limpio linaje,
vuela, y vuela sola, sobre sombras y grises.
Cruz de los puñales en esqueje,
y las tormentas de sí felices...
¡Tú y el viento,
llevadme en vuestro eterno viaje!
¡Ay de mí que poesía no conozco!
Quizas fuego sea, que a mi lecho aprieta,
y abrasa dulce sus diagonales y rectas.
Quizás mundo sea, luz,
ó de todo un poco.
Pero a buen seguro, una noche llegarás (latente)
Y con tu perfume cantor, esquivando veleidades,
arribarás a mi puerto sucio de lunares.
¡Primada veladura,
correctora de los vivientes!
Entonces serás tú mi celeste bandera.
Te ondearé alta, de mi palabra izada,
y dotaré a las estrellas de nubes grises y rizadas,
cada vez que el llanto asome,
o anuncie era.
Aún soy grano perdido, lejos de tu duna.
Vientos espero que aviven mi lento viaje
hacia tu florido pecho, tu vibrátil paraje.
Lejos del mar,
mecerme quiero en tu cuna.
Sálvame diosa de no tenerte coronada.
Por tu fuerza ando tan loco y errante, que
resucitador me quisiera de tu hijo de Alicante,
y eternos labios me sueño
del Federico de Granada.
02-05-1992
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
