Aida es
musgo caliente
anclado en la piedra;
el beso que no toca
y que abrasa las entrañas;
el ojo de la ternura
viajando la distancia.
Aida es
el cielo seco
formador de tormentas;
la apariencia tímida
de lo mejor de la vida;
un corazón pintado
de azules, verdes y lilas.
Aida es
el pino ocre
que enmarca mi risa;
el esmalte de la uña
que señala mis caminos;
el fuego que supone ser
sencillamente mi hija.
Aida va
derechita a los montes
a buscar hinojos,
romeros y margaritas,
para premiar de olores
la asalmonada piel
de sus tantas muñecas.
Aida busca,
en el cielo, y sonríe,
yo no sé qué cosa;
paloma parda
de ala ancha;
motor ardiente
de perfumes y brisas.
Aida es
mi brazo más ancho
trabajando la piedra;
el pie que me avanza
directo a las colinas;
el espejo en que veo
el paso veloz de mis días.
Toufik Diouri .............. Copyright ©
10-09-2001
miércoles, 19 de marzo de 2008
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