El noveno de diciembre
te sacudieron los truenos
y te mecieron mil caricias.
El mundo seguía mundo.
Las lluvias ni amainaron
cuando tu nacías a Mireya.
Estalló mi corazón de golpe
ante un cruce de ojos,
y un grito de madre-niña.
¡Cómo mudo era todo!
Y mi amor agitaba las alas
cuando tu nacías a Mireya.
Tu sonreías, tan poderosa,
masticando vida en tus poros
con nuestras manos en piña.
Yo apretaba por ti los dientes,
y por ti también moriría
Cuando tu nacías a Mireya.
Trepo de largo tus labios
cada vez que me recuerdo
que eres tú la vida mía.
Y el noveno de diciembre
las lluvias ni amainaron
cuando tu nacías a Mireya.
Toufik Diouri ............. Copyright ©
12/12/1996
miércoles, 19 de marzo de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario