miércoles, 5 de marzo de 2008

No te alejes tanto

Me tengo el corazón agotado
de buscarte aquí a mi lado
y no encontrar sino sombras
de tu ocre sabana de besos.

Llegó la hora del olvido,
de la estampida de los cuervos,
que un día anidaron gozosos
en mi duro vientre ahuecado.

Tengo que decírtelo sin miedo:
te quiero, y sudo al decirlo,
que decirlo me desnuda las manos
y las manos te añoran el tacto.

No puedo mirar al cielo,
que tu estampa tengo en lo alto,
y el mar, que vive ahí abajo
se apresura a ocultar tu rastro.

Es la hora de los tientos,
y yo ando solo con mi llanto.
¡Amor mío, que estás tan lejos!
¡Amor mío, no te alejes tanto!


10-01-2001

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