miércoles, 5 de marzo de 2008

¡Ven!

Ven, acércate.
No temas el color de éstas manos,
que se tornaron ocre tardío
de tanto soñarte,
...tanto.

Ven, fíjate
cómo salta la razón
ya desquiciada,
Entre mis rizos opresores,
sólo para cantarte
éste frágil soneto
que recorre ausente
mis labios.

Ven, mírame,
y júrame que te amo.
Júrame que no soy el ente que adivino
tras el hierro de la distancia,
ese alma marchita.

Ven, pero pronto, ven;
que quiero atar tu sombra
a las trenzas de mis ojos,
antes que la luz se despida
de nuestro entorno callado...

Te lo suplico, ¡ven!

No hay comentarios: