Mírate;
tan alta vas
sobre la dura arena,
la arena dura
de mi mano urbana,
que tus huellas no cuentan,
tan sólo tu mirada
que de parto anda
tras tu alma lozana...
Y tú sin saberlo.
Mírate mi vida,
en tu risa envuelta.
¡Cuanta elegancia
en tu estampa morena!
Pequeña figura
de humo y seda,
que navega y navega
día tras día,
por mis tantos ríos,
verdes, lilas, ...
Y tu sin saberlo.
¿Pero qué importa?
Mírate.
Andas siempre tan bonita,
que no puedo
sino seguirte, tan loco,
aunque mi alma rota
caiga y recaiga
de donde tú
tan dulce flotas...
Y tu, mi amor, sin saberlo.
miércoles, 5 de marzo de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario